Agroindustria: hacia un enfoque de cadenas globales de valor (CGV)

Agroindustria: hacia un enfoque de cadenas globales de valor (CGV)

Por Sandra Fernández

La producci├│n agropecuaria cambi├│ dr├ísticamente en los ├║ltimos a├▒os. La escala productiva, el acceso al financiamiento y las barreras a la innovaci├│n tecnol├│gica son los principales problemas que enfrentan las peque├▒as y medianas empresas del sector. Mejorar estos aspectos es un desaf├şo estrat├ęgico.
 
Ingeniera Agr├│noma. Master en Econom├şa de Gobierno. Dra. en Agronegocios. Docente e investigadora de la UBA. Directora de la Especializaci├│n en Gesti├│n de la Tecnolog├şa y la Innovaci├│n (GTEC) - UNTREF


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La visi├│n tradicional del sector agropecuario ha sufrido sustanciales cambios en los ├║ltimos tiempos. Aquella concepci├│n ligada a la producci├│n agroindustrial desde una l├│gica de relaciones mercantiles regidas por precios de intercambio entre producci├│n primaria, transformaci├│n y distribuci├│n, est├í siendo reemplazada por complejas y multidireccionales tramas contractuales. Desde un mercado que no circunscribe fronterizamente y cuyos destinatarios pugnan cada vez m├ís por productos de mayor calidad y especificidad, la l├│gica de producci├│n ha virado su atenci├│n hacia la satisfacci├│n de esa demanda, independiz├índose paulatinamente de qui├ęn o d├│nde se elabore el producto. As├ş, las transacciones entre actores se vuelven cada vez m├ís espec├şficas y personalizadas, dotadas de acuerdos precisos acerca de calidad, normalizaci├│n, presentaci├│n y diferenci├índose de los tradicionales mercados de commodities donde los agentes operaban como meros tomadores de precios sobre productos homog├ęneos y procedimientos predeterminados.

El ciclo de elaboraci├│n, log├şstica y transporte de alimentos hasta llegar al consumidor se ha ÔÇťdescommoditizadoÔÇŁ y complejizado enormemente, en funci├│n de la masiva difusi├│n de nuevas tecnolog├şas de producto y proceso. Producir y comercializar alimentos dej├│ de ser una actividad sencilla, autom├ítica, dependiente de las condiciones ed├íficas y clim├íticas, para convertirse en una serie de complejos pasos coordinados (de diversas formas) por parte de m├║ltiples agentes econ├│micos que, en muchos casos, trasciende las esferas locales para adquirir, de forma ineludible, caracter├şsticas globales.

As├ş, desde hace unas d├ęcadas, se verifica la existencia de crecientes rentas asociadas a la tendencia incremental del mercado global para los productos de origen biol├│gico, que se sustenta en una sostenida demanda de alimentos, tanto en su forma de insumos (granos, leche) como en la de productos finales (carnes frescas envasadas, panificados, l├ícteos, congelados, jugos, bebidas).

Desde esta l├│gica, es apropiado modificar la unidad de an├ílisis tradicional, por la de Cadenas Globales de Valor. El concepto de Cadenas Globales de Valor tiene como epicentro distintivo un espacio de intercambio dado por el mercado mundial. Identifica un conjunto de actividades interrelacionadas a trav├ęs de una estructura de gobernaci├│n, crecientemente globalizada, que se desarrolla en distintos espacios nacionales y/o regionales.

Este enfoque se ajusta al funcionamiento actual del sector agroindustrial, luego del cambio estructural operado en nuestro pa├şs durante la d├ęcada de los ÔÇÖ90. El mismo ha configurado un abrupto desenlace entre una etapa de din├ímica sectorial cuya sustentaci├│n estaba fuertemente regulada, regida por un Estado presente, y la siguiente, donde la desregulaci├│n y apertura comercial pusieron en jaque las tradicionales formas de producci├│n e intercambio.

El citado contexto de apertura consolid├│ un patr├│n de especializaci├│n productiva con destino al mercado externo concentrado en unos pocos productos (principalmente soja), dependiente de un paquete tecnol├│gico basado en semillas transg├ęnicas, uso de agroqu├şmicos y siembra directa y con una fuerte dependencia de empresas transnacionales que concentraron las principales etapas de la actividad. Esta concentraci├│n de activos estrat├ęgicos ha evidenciado una gran asimetr├şa en la distribuci├│n de la riqueza generada por el sector debido a la coordinaci├│n y sistemas de gobernancia ejercidos por estas empresas. De aqu├ş se desprende que el alto potencial competitivo y productivo evidenciado por el sector se ve limitado en su traducci├│n al desarrollo territorial y regional por estas restricciones a la apropiaci├│n de beneficios por parte de los actores locales.

A fin de ilustrar este patr├│n de especializaci├│n, seg├║n un trabajo de la CEPAL de noviembre de 2010 llamado ÔÇťCambios estructurales de la actividades agropecuariasÔÇŁ, se han identificado en la Argentina 31 cadenas de valor cuantificadas que representan el 15% del PIB, mientras que en t├ęrminos de ventas al exterior implican el 48% de las exportaciones totales del pa├şs. Todo ello con el 11% de los puestos de trabajos nacionales. De acuerdo con su valor agregado se observa que las tres principales cadenas (soja, carne bovina y leche) aportan la mitad de lo generado por todas las cadenas cuantificadas. Las dos segundas, consideradas en conjunto, apenas alcanzan el aporte de la primera. Luego, hay un segundo grupo con pesos de entre 4% y 5% del total: trigo, ma├şz, uva, cebada, pollo y forestal. Este subconjunto de cadenas acumula el 80% del valor agregado agroalimentario.

Esta configuraci├│n remite a una gran heterogeneidad regional y a una concentraci├│n de la actividad que requiere un marco anal├ştico actualizado, capaz de interpretar las nuevas formas de organizaci├│n de la producci├│n y el consumo agroindustrial. En este sentido es menester renovar el paradigma tradicional en torno al an├ílisis sectorial por el de las CGV, sustentado b├ísicamente en cinco ejes: alta y creciente dependencia tecnol├│gica, nuevos agentes involucrados en el sector, la necesidad de escala, impulso desde la demanda y viraje estrat├ęgico del rol sectorial.

Con respecto a la primera condici├│n, alta y creciente dependencia tecnol├│gica, es evidente que ha operado con gran intensidad tanto en las cadenas de granos como en otras producciones regionales, como aves, vinos y frutas, por ejemplo. Adem├ís, no solamente se trata de t├ęcnicas aplicadas a las etapas productivas, tambi├ęn se han introducido mejoras en cuanto al manejo de riesgos, como los seguros, y en la comercializaci├│n, como el mercado de futuros.

Entre las destacadas, una creciente importancia de las tecnolog├şas de la informaci├│n y la biotecnolog├şa presentes fundamentalmente en la etapa primaria (semillas y gen├ętica animal para l├ícteos y carnes), en el procesamiento industrial posterior y en la comercializaci├│n.

Una caracter├şstica a destacar es que la generaci├│n y difusi├│n de la tecnolog├şa se concentra crecientemente en paquetes tecnol├│gicos exigentes en capacitaci├│n y profesionalizaci├│n. El sostenido gradiente de codificaci├│n del paquete implica que los espacios para la adaptaci├│n de la tecnolog├şa queden acotados a productores preparados desde el punto de vista formativo. Esta exigencia margina cierto perfil de actores y condiciona el rol de las organizaciones que adaptan y difunden tecnolog├şa, e induce indirectamente a modificar la relaci├│n p├║blico/privada y a revisar la acci├│n del sector p├║blico.

Con respecto a los nuevos agentes involucrados en el sector, la presencia de empresas transnacionales ha ejercido una influencia indudable. Estas empresas se encuentran involucradas en las principales etapas de la trama productiva, coordinando los aspectos comerciales y log├şsticos desde y hacia donde los productos se destinan. Tambi├ęn est├ín presentes en la generaci├│n y adopci├│n de nuevas tecnolog├şas, generando una ÔÇťmodernizaci├│n dependienteÔÇŁ donde la adopci├│n del paquete tecnol├│gico ejerce una barrera infranqueable de acceso a la etapa comercial. Las formas de organizaci├│n var├şan seg├║n la trama, desarrollando productos propios, marcas espec├şficas, rentando espacios de venta y articulando operaciones de comercio internacional.

La necesidad de escala

Estas nuevas formas de organizar la producci├│n requieren niveles m├şnimos de explotaciones que van en aumento. As├ş tambi├ęn la disponibilidad de capital fijo y circulante en las distintas etapas act├║a a modo de barrera de entrada o de facilitaci├│n de v├şa de salida. A modo ilustrativo y seg├║n Roberto Bisang y Graciela Gutman, la adopci├│n de un paquete tecnol├│gico basado en siembra directa, biocidas y semillas transg├ęnicas implica un capital adicional m├şnimo de unos 100.000 d├│lares, lo que hace inviable la integraci├│n vertical para productores agropecuarios con menos de 100 hect├íreas, sobre todo si se consideran los endebles mercados de capital de los pa├şses analizados. Una tendencia similar se observa en la actividad l├íctea, donde la mecanizaci├│n y las mejoras gen├ęticas (y las tecnolog├şas de proceso asociadas) elevan el umbral m├şnimo de las explotaciones, por lo cual se requiere no s├│lo mayor capital fijo sino tambi├ęn circulante. Y lo mismo se da en sectores industriales clave (como la molienda de oleaginosas o las plantas frigor├şficas para exportaci├│n) o en la producci├│n de insumos agropecuarios (desarrollo comercial de la gen├ętica vegetal o animal; producci├│n de agroqu├şmicos). A t├ştulo de ejemplo, en la Argentina el tama├▒o medio de una explotaci├│n lechera (tambo) pas├│ de 65,9 vacas a 145,1 vacas entre 1988 y 2000. En el caso de la industria oleaginosa, el tama├▒o medio de una planta de molienda pas├│ de 1.100 toneladas diarias procesadas en 1990 a 2.300 toneladas diarias en 2003; en este ├║ltimo a├▒o, la mayor planta instalada en la Argentina ten├şa una capacidad de procesamiento diario de 12.000 toneladas.

Impulso desde la demanda

La producci├│n agr├şcola se desarrollaba hasta hace algunos a├▒os mediante una l├│gica gobernada por la oferta, con un alto grado de independencia en cuanto a qu├ę y c├│mo producir, con fuertes especificidades determinadas por climas, suelos y agua. Los avances tecnol├│gicos recientes posibilitaron modificar varias de estas restricciones, y llevaron a que la unidad de explotaci├│n agropecuaria previa perdiera grados de libertad, para ser un eslab├│n m├ís de una cadena productiva que decide grupalmente sobre qu├ę y c├│mo se va a producir, con una mayor incidencia de la industria receptora.

Por el lado de los consumidores, el perfil de la demanda de alimentos imprime rasgos que repercuten sobre las conductas de los diversos agentes. Los gustos y preferencias, la determinaci├│n de la calidad, los h├íbitos de consumo y de vida en general, la percepci├│n de la relaci├│n alimentaci├│n con el cuidado de la salud, son condicionantes casi exclusivos de estas producciones que exigen progresivamente mayores niveles de coordinaci├│n a lo largo de las cadenas productivas. Adem├ís, la incorporaci├│n al mercado consumidor de pa├şses asi├íticos densamente poblados con creciente demanda proteica ofrece un panorama promisorio para la colocaci├│n de agroalimentos.

Viraje estrat├ęgico del rol sectorial

El agro pas├│ de ser exclusivamente un ÔÇťproveedorÔÇŁ de alimentos, fibras y forestales (o insumos para sus respectivas cadenas), a ser un proveedor de recursos renovables de origen biol├│gico, no s├│lo para la industria alimenticia, sino tambi├ęn para la producci├│n de biocombustibles y otras actividades industriales como originador de biomasa. Adem├ís se refuerza su alcance respecto de su funci├│n de preservador de la biodiversidad, aire y agua limpios y otros recursos de marcado impacto ambiental. Esta resignificaci├│n del rol del agro implica poner en juego aspectos de ├şndole ├ętica, adem├ís de los consabidos e ineludibles tecno econ├│micos.

Su rol estrat├ęgico est├í determinado por la presi├│n sobre los recursos naturales que estructura la demanda (actual y futura) de alimentos y materias primas, al contrastarla con las posibilidades de ampliaci├│n de oferta de ├íreas agr├şcolas (que hoy ocupan alrededor del 35% de la tierra), la disponibilidad de agua (70% del agua fresca mundial se aplica a la agricultura) y las problem├íticas ambientales derivadas de la intensificaci├│n de la producci├│n (deforestaci├│n, p├ęrdida de biodiversidad, contaminaci├│n con nitr├│geno y f├│sforo que deteriora el agua, etc.).

Estos aspectos ejercen gran influencia en el an├ílisis actual de los agronegocios, evidenciados a trav├ęs de regulaciones tendientes a incorporar las externalidades ambientales a los costos de producci├│n (bonos de carbono, agricultura certificada, etc.). Por otra parte, las exigencias de los consumidores que se interesan cada vez m├ís por cuestiones ambientales aplican una influencia adicional sobre los diversos aspectos que configuran el rumbo de la actividad.

Conclusiones

Analizar el sector agroindustrial en la actualidad no es tarea f├ícil. La heterogeneidad y dinamismo de las empresas y otros agentes participantes (como entes p├║blicos o consumidores), as├ş como sus estrategias y las normas de regulaci├│n externas, contribuyen a explicar la sistem├ítica expresi├│n de inequidades a lo largo de cada cadena de valor. La escala productiva, el acceso al financiamiento, las barreras a la innovaci├│n tecnol├│gica y el control de los activos o de los conocimientos cr├şticos, dan lugar a posicionamientos jer├írquicos que establecen, inducen o ejercen asimetr├şas de poder al interior de la trama.

Tales asimetr├şas permiten que las organizaciones empresariales m├ís poderosas se apropien en mayor proporci├│n de las situaciones de mejoras de productividad y competitividad, generando y reproduciendo capacidades diferenciadas de acumulaci├│n en detrimento del sector pyme.

Esta diversidad se pone de manifiesto en cada uno de los segmentos productivos que constituyen la trama, un continuum de empresas que operan con heterogeneidades determinantes de su posicionamiento en el mercado y su apropiación diferencial de beneficios. Entre las más importantes, las diferentes capacidades tecnológicas y financieras; las particulares articulaciones con proveedores y con la demanda final e intermedia; las disparidades en los niveles y calidad de acceso a la información, y las variadas escalas productivas.

Estas diferencias conducen a su vez a respuestas dis├şmiles frente a id├ęnticas modificaciones en el entorno, generando desaprovechamiento de oportunidades comerciales y agudizaci├│n de las consecuencias negativas durante per├şodos de crisis.

Por otro lado, la multiplicidad de actores que intervienen en la producci├│n y la provisi├│n de tecnolog├şas e innovaciones se entrelazan a trav├ęs de un copioso y din├ímico mecanismo de contratos, predominantemente informales. La forma de organizaci├│n reticular prevalece en la medida en que cada agente tiende a maximizar sus objetivos individuales percibiendo que su ├ęxito econ├│mico est├í relacionado con el crecimiento del conjunto de la actividad. Esta forma de articulaci├│n en redes entre actores prestadores de servicios, due├▒os de tierras, transportistas, contratistas e incluso financistas, opera, indistintamente, en el plano productivo y en el tecnol├│gico. El problema es que no todos los segmentos de productores se articulan con el mismo esquema de riesgos y beneficios.

En definitiva, el sector y sus derivaciones industriales se articulan en redes internacionales de comercio a partir de productos semielaborados y/o de granos/oleaginosas, como una respuesta acorde con las condiciones actuales de escenario local e internacional. Estas redes se gerencian desde lugares alejados y las empresas argentinas en general no tienen control sobre los productos y/o procesos donde se capta la mayor renta. Mejorar estos aspectos es un desaf├şo estrat├ęgico relevante. Desde esta perspectiva, existe un amplio espacio para las pol├şticas p├║blicas a fin de redireccionarlas hacia una inserci├│n internacional en base a productos de mayor valor agregado y/o de ├şndole estrat├ęgica. El pasaje de un comercio commoditizado y concentrado en prote├şnas vegetales a otro m├ís intensivo en servicios adicionales derivados del conocimiento, con valor agregado industrial es un desaf├şo que, adem├ís de alguna coordinaci├│n p├║blico/privada, requiere un reacomodamiento de los precios relativos (libre o inducido).

De mantenerse la articulaci├│n con el comercio internacional en base a productos primarios o de primera transformaci├│n industrial, retornar├í la preocupaci├│n por los t├ęrminos del intercambio. A pesar de la demanda con expectativa creciente, nada puede asegurar que esa tendencia se mantendr├í indefinidamente. Para esas eventualidades es necesario estar preparados y en ese sentido cobra relevancia el afianzamiento del sistema de innovaci├│n que permita redistribuir los beneficios obtenidos por las ventajas estrat├ęgicas locales archiconocidas y ampliar los esquemas de transformaci├│n industrial en base al conocimiento. Es relevante para ello el est├şmulo de alianzas p├║blico privadas que logren redistribuir la renta hacia sectores de peque├▒a y mediana empresa cuyo salto cuali y cuantitativo seguramente redundar├í en un beneficio social a nivel regional y nacional, confiriendo la imprescindible dimensi├│n ├ętica a la demanda leg├ştima de m├ís y mejor producci├│n industrial.

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